jueves, 3 de febrero de 2011

Los médicos se apropian indebidamente del término nutricionista


La AEDN y las Asociaciones y Colegios Autonómicos hemos sido capaces de poner de moda el término dietista-nutricionista gracias al buen hacer de los d-n, su competencia y su rigor . Resulta curioso, cuando no llamativo, que médicos de reconocido prestigio, que han visto crecer nuestra profesión, se estén aprovechando del reconocimiento que el dietista-nutricionista tiene por parte de los ciudadanos.


Resulta alarmante, que intrusos de la profesión, no sólo se apropien indebidamente de nuestras competencias profesionales, sino que ahora también se apropien de nuestra denominación profesional. Nutricionistas somos los d-n, que somos quienes hemos dotado de sentido el término. 



Juan Revenga
Dietista-nutricionista

nº Col ARA00027



En la actualidad estamos asistiendo a una curiosa y variada proliferación de una confusa terminología para describir a un concreto colectivo profesional. El colectivo al que me refiero es aquel constituido por las personas especializadas en nutrición, alimentación y dietética.
Resulta, que de un tiempo a esta parte parece que el caramelo que supone erigirse como especialista en esta materia se ha tornado especialmente jugoso y apetecible. En este sentido es frecuente encontrase con, por ejemplo, autoproclamados "médicos o doctores nutricionistas", "enfermeras dietistas", "nutrólogos" etc. o cualquier combinación de estos términos, ya que como digo el despliegue de imaginación que se hace en este terreno es inagotable por parte de algunos profesionales sanitarios... o no tan sanitarios, llegado el caso.

Afortunadamente existe un documento legal que debería poner freno a determinadas prácticas abusivas en lo que han terminado siendo unas absurdas, incoherentes y por que no decirlo, ilegales nomenclaturas. La ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (Ley 44/2003), además de hacer un descripción de las labores, ámbitos de trabajo, etc. de cada una de las profesiones sanitarias descritas en España, recoge un apartado concreto en el que se hace una especial mención a la obligación de nombrar correctamente y sin riesgo de equívoco cadas una de las citadas profesiones. En la disposición adicional segunda de la citada ley, relativa a la reserva de denominaciones, se puede leer literalmente: "Sólo podrán utilizarse, en el ejercicio profesional público y privado, las denominaciones de los títulos [...] cuando tales títulos, diplomas o grados hayan sido obtenidos, homologados o reconocidos de acuerdo con lo dispuesto en esta ley y en las demás normas aplicables. No podrán utilizarse otras denominaciones que, por su significado, puedan inducir a confusión con aquéllas" (sic)

En tal sentido, tomando de nuevo como referencia la citada ley, cuando se enumeran las distintas profesiones sanitarias y su área competencial, en el artículo 7, apartado g, se encuentran citados los dietistas-nutricionistas como: "los Diplomados universitarios en Nutrición Humana y Dietética desarrollan actividades orientadas a la alimentación de la persona o de grupos de personas, adecuadas a las necesidades fisiológicas y, en su caso, patológicas de las mismas, y de acuerdo con los principios de prevención y salud pública" (sic). Entre el resto de las titulaciones y especialidades descritas no se encuentra ninguna otra en la que se recojan estas dos palabras: ni dietista, ni nutricionista; salvo a la ya mencionada.

Así pues, estaría muy bien que a partir de ahora alguien pusiese un poco de orden para que los médicos fueran "sólo" médicos, los especialistas en endocrinología "sólo" especialistas en endocrinología, las enfermeras, eso, enfermeras, las esteticienes, esteticienes (aunque hayan seguido un curso por correspondencia en nutrición ortomolecular)... y los dietistas-nutricionistas, dietistas-nutricionistas (así, y no de otra forma, con estas dos palabras separadas por guión, dietista-nutricionista).  

Las ventajas de hacer las cosas como está legislado redundarían en un mayor confor por parte de estos últimos profesionales a la hora de realizar su labor sin el íncómodo picor del intrusismo profesional y, sin duda alguna, en una mayor claridad y trasparencia para el ciudadano de a pie, destinatario último de los servicios de un profesional sanitario.

3 comentarios:

Juan dijo...

Y además, esto se produce en el marco de una situación especialmente dañina. Quienes utilizan denominaciones inexistentes con las palabras incorrectas son profesionales establecidos, médicos, enfremeras, farmacéuticos, que gozan tanto del reconocimiento laboral de la administración como del de la ciudadanía. Sin embargo los que sí podemos utilizar la correcta denominación, no estamos laboralmente reconocidos por la administración y somos muy poco conocidos entre la población general. Este panorama representa un especial intrusismo profesional de quién ya está y no deja estar o acceder al que por derecho propio debería estar. Así vamos mal.

Belén dijo...

Yo trabajaba en TVE como dietista-nutricionista 3 días a la semana y es muy duro ver como te sustituyen por una médico estético (a la que llaman nutricionista). La razón que me dan.... el director del programa me dice que le da más tranquilidad que sea una médico (que trabaja con dietas proteinadas) la que hable de nutrición (aunque tuviera menos conocimeintos y experiencia en este campo).... en fin, una pena!!! Espero que pronto se normalice todo este tema.

josé Ramón dijo...

Hola Juan, estoy totalmente de acuerdo contigo.